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Los baños de calor, como también se les conoce, tienen efectos positivos tanto en el cuerpo como en la mente. Comenzaremos por conocer sus orígenes y los beneficios que nos aportan.

El vapor es la forma que adopta el agua en su estado gaseoso. El baño de vapor tiene su origen en el baño turco, también conocido como hamman, que en los países orientales se acostumbra como un ritual para el cuidado del cuerpo y la mente, ligado a la religión musulmana. En México conservamos la tradición del temazcalli (de la raíz nahua temaz, vapor y calli, casa) o casa de vapor, que usaban las culturas mesoamericanas ; algunos de los principales vestigios de estas instalaciones se conservan en las zonas arqueológicas de Xochicalco y Palenque.

En la actualidad, el baño tiene temperaturas controladas con nubes de vapor caliente que oscilan entre los 35 y los 60° C; se realiza en habitaciones cerradas y acondicionadas con materiales especiales que aseguran su duración y baja contaminación.

Los sitios y costos donde se ofrece este servicio son muy variados: los hay en baños públicos, hoteles, spas y gimnacios, entre otros. En muchos de estos lugares, junto con el baño de vapor se ofertan diversos servicios, como masajes, baños aromáticos, medicinales, exfoliantes, etcétera.

Beneficios del baño de vapor

En general, por realizarse en un ambiente cálido y húmedo este tipo de baño provoca sudoración profusa, lo cual produce que los vasos sanguíneos se dilaten y la sangre circule mejor. Sus efectos benéficos varían en las diversas partes del organismo:

En la piel, los poros se dilatan con la humedad y el calor, por lo que se obtiene una limpieza profunda que elimina toxinas, permite la caída de las células muertas y deja la piel tersa. Está recomendado para el tratamiento de acné y psoriasis durante la adolescencia.

En el aparato circulatorio el beneficio es la vasodilatación periférica de capilares venosos y arteriales, con lo cual se mejora la circulación , aumenta la frecuencia cardiaca y disminuyen las cifras de la tensión arterial.

En cuanto a las vías respiratorias, al existir una vasodilatación periférica aumenta el ritmo cardiaco que, en en combinación con el flujo de humedad y vapor caliente que existe en el árbol bronquial, resulta en la mejoría en la capacidad de intercambio de gases (oxígeno / bióxido de carbono) y despeja las vías respiratorias, por lo que se utiliza como terapia expectorante en casos de asma bronquial y bronquitis crónica.

Para el sistema músculo-esquelético resulta ser el relajante muscular por excelencia, que ayuda al alivio de dolores musculares y en casos de artritis mejora los movimientos de las articulaciones.

En el aparato genitourinario femenino disminuye os cólicos premenstruales.

En cuanto al aspecto psicológico, contribuye a reducir el estrés y la depresión por tener un efecto relajante que aumenta la sensación de bienestar.

Consideraciones para disfrutar del baño de vapor

Antes de entrar al vapor se debe tomar un baño y secarse para mejorar la transpiración, tener una hidratación adecuada y tomar bebidas hidratantes por la sudoración profusa que se presentará.

Cuando se inicie en esta aventura la duración del baño de vapor no deberá ser superior a los 10 o 15 minutos; si lo realiza con frecuencia recuerde que el tiempo no podrá exceder de 30 minutos; tampoco deberá tomar más de cuatro sesiones por semana, y nunca más de una hora por día. Asimismo, siempre tendrá que terminar con un regaderazo o ducha de agua fría , por el efecto tonificante que éste provoca, y habrá que descansar diez minutos antes de vestirse.

Contraindicaciones

El baño de vapor no es recomendable para ancianos, pacientes con cardiopatías, venas varicosas con o sin ulceraciones ni para embarazadas.

El baño sauna

Tanto el baño de vapor como el sauna presentan beneficios muy similares, como la dilatación de capilares venosos y arteriales que mejoran la circulación, ayudan a la eliminación de células muertas de la piel, toxinas, disminución de dolores articulares, estrés, depresión, además de que funcionan como un relajante muscular.

Consideraciones

Son muy similares a las del baño de vapor: no es recomendable en adultos mayores, embarazadas, pacientes con cardiopatías, con hipertensión no estable; y se incluye a personas con diabetes, glaucoma, epilepsia, hipertiroidismo y tuberculosis pulmonar, principalmente.

Recuerde que al participar de los baños calientes, ya sea en sauna o vapor, tu estilo de vida será más saludable. La elección es tuya; calor seco (sauna) o bien calor húmedo (vapor).

A tu salud